Antecedentes históricos

 ⇐Antecedentes históricos⇒


El desarrollo de la tabla periódica está muy ligado al uso de los elementos, sus combinaciones y los compuestos, pues desde la época antigua ya se conocían y se usaban algunos elementos como el oro, el cobre, el carbono, entre otros. Durante la Edad Media el uso y los experimentos utilizados en la alquimia permitieron descubrir más elementos en estado puro; su posterior estudio permitió investigar sus propiedades y plantear la manera de clasificarlos.

  • Antoine Lavoisier, en 1789, propuso una clasificación y ordenamiento de los elementos conocidos en su época con la publicación de una lista de 33 elementos químicos que eran agrupados en gases, metales, no metales y tierras, pero fue rechazada porque los elementos variaban en sus propiedades.
  • Jeremías B. Richter, de la misma época de Lavoisier, realizó el primer intento de un sistema periódico, al descubrir que las masas atómicas y las cantidades en que se combinan se hayan en una relación constante. 
  • Jacob Berzelius (1779 – 1848), incorporó el sistema actual de los símbolos químicos, usando una letra o un par de letras iniciales del nombre del elemento (derivadas de sus nombres en latín o griego). Además, Berzelius descubrió elementos de la actual tabla periódica (el selenio, el torio y el cerio), y caracterizó y aisló un buen número de compuestos químicos. 
  • Johan Wolfgang Döbereiner, en el año de 1817, propuso otra clasificación, tomando en cuenta las propiedades físicas y químicas de los elementos relacionadas con los pesos atómicos, se le conoció como tríadas (grupo de tres) de Döbereiner. Este sistema explicaba que la masa del elemento central era aproximadamente el promedio de las masas atómicas de los otros dos elementos. 
  • En 1864, el químico inglés John Alexander Reina Newlands clasificó en orden creciente las masas atómicas de los elementos conocidos. Observó, que esta ordenación también colocaba las propiedades de los elementos en un orden, al disponer los elementos en columnas verticales de siete, los que eran semejantes tendían a quedar en la misma fila horizontal. Así, el potasio quedó cerca del sodio, pues es muy semejante a él; el selenio quedó en la misma línea que el azufre, pues es muy parecido, y así sucesivamente. En efecto, las tres triadas de Döbereiner se hallaban en dichas filas. Newlands llamó a esto ley de octavas.
  • En 1869, el alemán Julius Lothan Meyer, publicó una tabla con 44 elementos dispuestos según su valencia. También, observó que las propiedades físicas de los elementos se acomodan en orden de aumento de sus masas atómicas.
  • Dimitri Ivánovich Mendeléiev, en 1869, publicó su tabla periódica con una nueva forma (conocida como Tabla Corta), utilizando grupos de elementos similares en columnas en lugar de filas, numeradas del I al VIII en correlación con el estado de oxidación del elemento. También hizo predicciones detalladas de las propiedades químicas de los elementos que ya había señalado que faltaban, pero deberían de existir. Estas lagunas se llenaron posteriormente cuando los químicos descubrieron elementos naturales adicionales.
  • Sin embargo, Meyer y Mendeléiev, de forma independiente construyeron casi al mismo tiempo tablas periódicas similares y sostuvieron una larga batalla sobre la prioridad en el descubrimiento del sistema periódico. Mendeléiev dio a conocer su tabla periódica en abril de 1869. Meyer publicó la suya en diciembre del mismo año; la que hizo en 1868 no la dio a conocer por considerarla imperfecta.  El éxito de Mendeléiev se debió al acierto de dejar espacios vacíos en su tabla, para elementos desconocidos en su tiempo y la facilidad con la cual los gases nobles encajaron en ella cuando fueron descubiertos posteriormente. 
  • En 1913, Henry Moseley a partir de sus investigaciones con los rayos X, determinó la carga nuclear de los elementos y concluyó que estos se debían ordenar con base en sus números atómicos crecientes. De esta manera, Moseley corrigió las discrepancias que existían en la tabla periódica, y con este principio se estableció la ley periódica, la cual afirma que, cuando los elementos están acomodados en orden creciente de acuerdo con sus números atómicos, sus propiedades físicas y químicas muestran tendencias periódicas; y, por tanto, los que tienen propiedades químicas similares se encuentran en intervalos periódicos definidos.
  • En el año de 1944, Glenn Theodore Seaborg propuso que la tabla periódica tuviera una fila adicional. Esta fila estaría ubicada debajo de los elementos lantánidos. La nueva fila de elementos propuesta por Seaborg llevaría el nombre de actínidos. La línea de los elementos actínidos se observa en la parte inferior de la tabla periódica estándar. Va desde el elemento 89 (actinio) hasta el 103 (lawrencio). En esta línea se observar todos los elementos que creó Seaborg, el cual lo llevó a recibir el premio Nobel en 1951.
  • A partir del año 2000, el ruso Yuri Oganessian y su equipo de investigación, fueron responsables del descubrimiento de seis nuevos elementos de la tabla periódica, de los cuales solo cuatro han sido reconocidos por La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), en el año 2015. Los nombres elegidos para los elementos recién incorporados a la tabla periódica son Nihonium (Nh), Moscovium (Mc), Tennessine (Ts) y Oganesson (Og) (los elementos químicos 113, 115, 117 y 118, respectivamente). A este último elemento (Oganesson), se le conocía con el nombre provisional de Ununoctio (Uuo).   

En la actualidad están clasificados 118 elementos en la tabla periódica, de los cuales 90 existen en la naturaleza, mientras que el resto han sido creados artificialmente por el hombre. A esta clasificación recibe el nombre de tabla periódica larga. En esta tabla se distinguen 18 columnas verticales llamadas grupos y siete renglones horizontales llamados periodos.  



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